Mamá-Z en 1986 (III)

Mamá-Z
Un rock distinto
Víctor Roura/7 de enero de 1986/La Jornada/Página 26/Rolas al Margen

Las canciones de Mamá-Z, nueva agrupación integrada por los guitarristas Octavio Martínez, Agustín Aguilar y Gerardo Aguilar, el baterista Óscar Fernández y el bajista Jorge Escalante, consiguen apresar al escucha por su irremediable lozanía.

Con el peculiar arrojo que caracteriza el inicio de toda empresa musical, Mamá-Z agrega el de la seguridad melódica. Porque sus piezas no sólo ofrecen la variedad rítmica indispensable sino que incluso se acercan a su propia definición, de no ser por algunos titubeos instrumentales. Pero ésos son detalles menores, a fin de cuentas, pues los aciertos son mayores, como los juiciosos usos que hacen de las guitarras: no hay, a lo largo de su disco, ningún abuso de acordes; por el contrario, su sonido logra alcanzar por momentos la madurez del grupo que se ha pasado años consolidando un estilo.

Mamá-Z advierte: He aquí un disco. Un disco grabado en unas cuantas horas. Un disco a la medida de nuestros bolsillos. Un disco con errores. Un ensayo, quizá, del disco deseado; pero disco al fin. El primer disco de Mamá-Z. Aclaración que los exalta.

Hay algo de atractivo en sus composiciones, algo que los distingue y los personaliza, algo distinto. Es probable que dicha atracción radique en su dominio de la melodía. Como pocos conjuntos roqueros, Mamá-Z deposita su línea musical en los juegos vocales. La instrumentación, si bien no cumple un papel de mero acompañamiento, cuando menos sí sostiene con esmero las letras. Están a su altura. Y, por lo tanto, aquí no caben las ostentaciones de las virtudes de un requintista o los malabarismos de un percusionista. No. En Mamá-Z se reúnen músicos con el propósito de hacer canciones. Es notorio, asimismo, su gusto por los rocanrolitos de los sesenta.

Sus letras no son producto del azar musical. No se acomodan a las notas de las guitarras, sino que tienen un lugar aparte. Hace años, la mayoría de los grupos de rock trabajaba sus letras de acuerdo a los resultados de su búsqueda instrumental. Las letras se adaptaban a la música. Con fortuna, los grupos de hoy han considerado las dos partes como fuentes de distinta procedencia. Mamá-Z, en este aspecto, trabaja con singular acierto…

Ahora que te ha tocado andar del otro lado
del sueño y de tu deseo, dime qué es lo que harás.

Dices que no esperabas un cielo tan de pronto,
mas ya que andas volando, dime qué es lo que harás.

Pero dime qué es lo que harás con todo este universo.
Con todo este universo, dime qué es lo que haras.

Pero dime si volverás a andar en otros sueños.
O acaso te quedarás aquí, hasta el final de los tiempos.

Ante un torbellino de pasiones entregadas al secreto amor

En Estoy cansado, hasta de las palabras se hartan:

Estoy cansado de las masas, de las mesas, de las misas, de las musas y del sol.
Estoy cansado de las ratas, de los retos, de los ritos, de las rutas del Señor.
Estoy cansado de los lamas, de los lemas, de las limas, de Las Lomas y Escandón.


En sus rolas hallamos el fastidio de la rutina laboral, el desencanto de la relación amorosa, la visión desenfadada del joven...

Este domingo te voy a dejar, pinche mundo cabrón.
Este domingo

Mamá-Z (514-5588) se introduce a nuestro rock con un primer disco aceptable, digno.

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